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06/Oct/05

Robots para operar personas, para jugar, y uno de la NASA, para investigaciones

El primer robot Da Vinci, instalado en la Fundación Puigvert de Barcelona, asiste al cirujano en operaciones de próstata. Manoi, robot atleta, puede hacer una gran cantidad de movimientos, como correr y levantarse. El vehículo Zoe sufrió averías en ejes e instrumentos durante transporte.

(Axxón) La cirugía robótica arranca en España

Hace unos meses, el cirujano Humberto Villavicencio, jefe del Servicio de Urología de la Fundación Puigvert en Barcelona, operaba la próstata con cirugía abierta, en la que es un experto. El pasado viernes no puso ni un dedo sobre el paciente, un hombre de 63 años. Cómodamente sentado ante una consola ergonómica, semejante a una máquina recreativa, a un par de metros de la mesa quirúrgica, manejó los movimientos de cuatro brazos robóticos, cuyas varillas se introducen a través de orificios de apenas ocho milímetros. Anestesista, ayudante e instrumentista trabajan en sus puestos habituales, y observan por un monitor los detalles de la intervención.

La Fundación Puigvert estrenó el 6 de julio el primer robot Da Vinci que se instala en España, con un coste de 1,5 millones de euros. Desde entonces el aparato ha intervenido en 16 prostatectomías radicales (extirpación completa de la próstata cancerosa). Este robot quirúrgico, fabricado por Intuitive Surgical, no sustituye al cirujano. Traduce los impulsos de los mandos en suaves y precisos movimientos del diminuto instrumental.

Una de las varillas lleva dos cámaras de alta resolución que proporcionan al cirujano un campo de visión tridimensional y magnificado -una de las grandes ventajas frente a los procedimientos laparoscópicos convencionales-, que muestra imágenes planas. Es como sumergir la cabeza dentro del cuerpo. Con los pedales, el cirujano maneja las cámaras, envía a los instrumentos corriente eléctrica para coagular los vasos y guía el cuarto brazo, un ciberayudante que le permite separar o tensar tejidos. El instrumental gira dentro del cuerpo como si lo hiciera la muñeca del cirujano, con la diferencia de que su tamaño, de entre uno y dos centímetros. Le permite acceder a lugares imposibles para una mano.

La falta de tacto se suple mediante visión 3D, que ofrece perspectiva, y la sensación de fuerza que emiten los mandos. Con Da Vinci, las operaciones de próstata se pueden acortar a unas dos horas y tanto la pérdida de sangre como el riesgo de infecciones son mínimos. La estancia hospitalaria se reduce a poco más de 24 horas y la recuperación posoperatoria también es más rápida. Y un aspecto importante tratándose de cáncer: algunos estudios indican que con el robot el margen positivo del tumor residual es muy inferior (9%), respecto al promedio de la laparoscopia (20%). También reduce la posibilidad de que el paciente sufra impotencia por afectación de los nervios eréctiles o causarle incontinencia.

Villavicencio ha saltado de las operaciones abiertas a la robótica tras un breve paso por la laparoscopia. Tras el entrenamiento con la máquina, se maneja con soltura. "No tiene precio", asegura, "la comodidad reduce el cansancio, la visión es maravillosa, puedo hacer cosas que no podría con las manos y he vuelto a tomar café". Hasta coser en el interior, una ardua tarea, le parece sencillo.

Durante el primer año, este equipo tratará a 120 pacientes, algunos cubiertos por la sanidad pública, y 250 cuando esté a pleno rendimiento. La Fundación Puigvert aplicará también un programa de formación de especialistas. Sabe que tardará en amortizar el robot: al coste se ha de sumar la sustitución periódica del instrumental (cada 10-12 intervenciones) y el entrenamiento de los cirujanos.

En plena intervención, Villavicencio aprovecha el cambio de instrumento para ceder su puesto a un colega. Carlos Hernández, jefe del Servicio de Urología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, habituado a laparoscopia, no da crédito a lo que ve por la consola: "Es otro mundo; para llegar a este nivel de destreza quirúrgica en cirugía laparoscópica convencional necesitas mucho tiempo. El robot te permite una curva de aprendizaje rapidísima, una mayor exquisitez en tus movimientos y la visión es muy superior", dice. Ahora espera que "un gran hospital público de Madrid como el Gregorio Marañón empiece a trabajar con robots, que es por donde vamos. Pero hay que convencer a los gestores políticos".

Da Vinci fue desarrollado originalmente por ingenieros de la NASA para hacer operaciones a distancia. Aprobado por la Food and Drug Administration de Estados Unidos en 2001, la extirpación de la próstata es la principal aplicación, pero también se utiliza en cirugía abdominal, cardiaca, torácica, pediátrica y ginecológica. En Estados Unidos hay instaladas 250 unidades, 70 más en Europa y 30 en el resto del mundo. Durante 2005 llegarán a realizar 20.000 operaciones. Hace unos meses, un equipo del Guy's Hospital de Londres trasplantó un riñón de donante vivo con la ayuda de un Da Vinci. "En unos años, quizá operen solos", bromea Villavicencio.


Manoi, minirobot programable

Se trata de un juguete que, bien al estilo de los japoneses, tiene muy buena pinta superfuturista. El Manoi es un pequeño robot con forma humanoide, fabricado por Kyosho. Sus fabricantes le llaman el "Atleta Humanoide" (Athlete Humanoid ).

Debido a que tiene el esqueleto del Kondo KHR-1, este pequeño amiguito puede hacer las mismas peripecias, como levantarse, pararse en un pie, y correr como atleta olímpico. La altura de este robot, muy del estilo de los de los dibujos animados, es de unos 40 centímetros.

El robot puede hacer una gran cantidad de movimientos, como correr y levantarse. Además, se los puede programar desde el ordenador.

Su venta estaba prevista a partir de mediados del año que viene a un precio de 150.000 yenes, o sea unos 1.300 a 1.400 dólares (1.100 euros).


Robot de la NASA dañado en traslado a Antofagasta

Un accidentado arribo a Antofagasta tuvo el robot "Zoe", experimento respaldado entre otras entidades por la NASA y la Universidad Católica del Norte (UCN), luego que durante su traslado en camión desde la Región de Tarapacá resultara seriamente dañado este ingenio ideado para buscar vida en Marte y la Luna, en un proyecto de más de US$ 3 millones.

Zoe ("vida" en griego) forma parte de un programa en el que participan la Carnegie Mellon University, el Ames Research Center de la NASA, y las universidades Católica del Norte, de Tennesse, Arizona y de Iowa.

Durante varias semanas estuvo realizando pruebas en el desierto cerca de Iquique, mientras que a mediados de septiembre fue enviado vía terrestre hacia la Región de Antofagasta, a donde llegó afectado por las "turbulencias" del viaje.

No obstante, fue reparado y en estos momentos el aparato se encuentra recorriendo una zona del desierto de la Segunda Región, cercana al yacimiento aurífero "Guanaco".

Averías: El daño sufrido por el robot se produjo en el trayecto de alrededor de 400 kilómetros comprendido entre los salares Grande (cerca de Iquique) y de Navidad (al interior de Mantos Blancos).

En primera instancia se detectó que ambos ejes del vehículo se doblaron, e incluso el posterior se desprendió.

Se supone que esto se debió a las prolongadas vibraciones y la propia carga sobre estos ejes del cuerpo del robot, asumiéndose que los soportes para éste se perdieron en el trayecto, produciendo el desgaste.

De inmediato los sistemas de "Zoe" fueron evaluados y se planificó la reparación. Para ello, la Universidad Católica del Norte puso a disposición de los investigadores uno de sus garajes en Antofagasta para que pudieran examinar el robot.

También se detectó y reparó una pequeña avería en uno de los instrumentos que carga el autómata (fluorescence imager). Lo mismo para un cable del espectrómetro, el que fue reemplazado.

Sin embargo, sólo los ejes sufrieron daños de consideración, para lo cual fueron enviados algunos elementos desde Pittsburgh (EE.UU.) a fin de reforzar las estructuras.

Tras las reparaciones, "Zoe" fue transportado con éxito -en otro camión de carga- desde la UCN hasta el Salar de Navidad, sector donde se instaló un campamento y fueron llevados a cabo los últimos ajustes para dejar a punto el robot. Esto, pese al fuerte ventarrón con que la pampa antofagastina recibió a los científicos.

Experimento: "Zoe" es sólo el último de una serie de robots que han sido construidos y probados en el desierto nortino, teniendo en mente los futuros viajes a la Luna y Marte.

El objetivo de este tercer año de travesías en el desierto de Atacama es que el vehículo, que usa energía solar, realice un viaje de 180 kilómetros, dividido en tres tramos distintos (al interior de la costa en Iquique, cerca de Mantos Blancos y en estos momentos en el sector de "Guanaco").

Las habilidades de "Zoe" representan la culminación de tres años de trabajo para determinar el diseño óptimo, el software y los instrumentos que requiere un robot para investigar en forma autónoma diferentes hábitats.

Laboratorio espacial: El desierto antofagastino es ideal para experimentos con robots relacionados a Marte y la Luna. Sobre todo para la astrobiología, que estudia el origen de la vida en la Tierra y la posibilidad de ella en otras partes del Universo.

En esto, el despoblado presenta características únicas: cráteres hechos por meteoritos; rocas y campos de arena; ausencia total de vegetación; antiguos terrenos hoy secos, pero hace mucho ocupados por el agua; altura; y gran oscilación térmica. El terreno ofrece además enormes desafíos.

Recopilado de varios medios

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